Felix Lope de Vega (España).

​
El humo que formó cuerpo fingido,
Que cuando está más denso para en nada;
El viento que pasa con fuerza airada
Y que no pudo ser en red cogido;
 
El polvo en la región desvanecido
De la primera nube dilatada;
La sombra que, la forma al cuerpo hurtada,
Dejó de ser habiéndose partido,
 
Son las palabras de mujer. Si viene
Cualquiera novedad, tanto le asombra,
Que ni lealtad ni amor ni fe mantiene.
 
Mudanza ya, que no mujer se nombra,
Pues, cuando más segura, quien la tiene,
Tiene humo, polvo, viento y sombra.


Límites – Jorge Luis Borges (Argentina)

​
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
 
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Leer más

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
 
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
 
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
 
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.
 
Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
 
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
 
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.
 
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.


Sentimientos – Patricia S. de Caicedo (Colombia).

Lo mejor de la muerte es el haber vivido…
 
Es un día frío y gris y me quema tu recuerdo.
 
Que haces? Y tu sueño quién lo vela?
Y las bellas horas de amor donde descansan…
Mil preguntas sin respuesta
Y… todavía te recuerdo…
 
Mi boca te nombre sin palabras,
Los ojos me duelen de no verte
las manos huérfanas, mi pecho huele a ti
Y… todavía te recuerdo.
 
Qué haces, quién escucha tus silencios?
Quién acuna tu ternura ilimitada…
Tu mirada limpia, tu rudeza rota
Y… todavía te recuerdo…
 
Te recuerdo dulcemente sin afanes
Sin preguntas, reclamos ni rechazos.
El ayer, dulce ayer, no vuelvas
Como el ave prisionera vuelo ahora
Sola, plena y … sosegada!


Felices los normales – Roberto Fernández Retamar (Cuba).
​
Felices los normales, esos seres extraños.
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más.
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
 
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos,
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen sitio en el infierno, y basta.


Canción de los bateleros del arroz (fragmento) – Bertold Brecht (Alemania)
​​
 La comida de abajo les viene
A los que arriba la comen. Aquellos
Que la arrastraron
No han comido.


Chuang Tzu (China)

Eso que llena el universo
Lo considero mi cuerpo
Y eso que dirige el universo,
Lo veo como mi propia naturaleza.


Limbo – Iñaki Errandonea (España)

Está encallado en el Limbo
el dulce San Federico,
porque San Pedro, en el cielo,
no acepta santo marico.


MAGISTER LUDI – J. Mario Arbelaez (Colombia)
​
Cuando me pidieron que señalara en el mapamundi
el sitio de la tierra donde quisiera
que mi vida se eternizara
no puse el dedo en Providencia
ni en Camagüey ni en Pernambuco.
Puse a girar la esfera mientras pienso
donde estarás.


RECIEDUMBRE – IONE STEEN KELMER (Estados Unidos)

Amo las cosas ásperas y recias de la tierra:
Roble enhiesto y nudoso, con los vientos en guerra.
Picachos coronados de nieves seculares,
fuerzas inagotables y eternas de los mares.
 
Amo a las gentes ásperas y recias de la vida
que van por su camino con la cabeza erguida,
sazonando el saber con la sal del humor,
vencedores del tiempo, sin prisa y sin temor.

Deja una respuesta

Descubre más desde Club de la Cultura

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo